7 Signos Inconfundibles De Que Estás En El Camino Correcto Al Éxito

Originariamente publicado en Inglés para la plataforma de E.E.U.U. Medium.com

Si no estás haciendo estas 7 cosas, no lograrás alcanzar tus metas

Asumir grandes proyectos en la vida puede ser, la mayoría de las veces, más que abrumador debido a la cantidad de cambios que intrínsecamente vienen con ellos. Una de las preguntas que las personas más se hacen es: ¿Cómo me doy cuenta de que estoy en el camino correcto hacia el éxito?

Hay demasiadas cosas sucediendo al mismo tiempo; nos enfrentamos a tantos cambios que a menudo nos podemos sentir atrapados en la confusión. Por lo tanto, no siempre reconocemos ningún camino como el correcto que nos lleve allí a donde queremos llegar.

Es por eso que estos 7 signos aclararán en qué momento te encontrás en tu camino hacia el éxito, incluso cuando la posibilidad de alcanzar el objetivo y resultado final se vé borrosa en esta etapa.

  1. Asumís tu Responsabilidad

Déjame decirte una tremenda verdad.

Sos 100% responsable de todo lo que ocurre en tu vida. Si, eso es correcto Incluso de ese accidente automovilístico, de esa enfermedad repentina que atrapó de la nada.

A todos nos encanta jugar el papel de la víctima. Culpamos nuestra falta de productividad al clima, al cansancio mental, la economía, los políticos, la guerra o incluso a esa catástrofe que golpeó en el otro lado del mundo y no tiene nada que ver con nosotros, pero aún así la culpamos por nuestras tristezas de la vida.

OK, puede que no necesitemos exagerar.

El punto es que sos absolutamente capaz de cambiar cualquier circunstancia en la que te veas inmerso en este momento, pero te falta la motivación para hacerlo porque ser una víctima es lo más fácil. Bueno, ¿adiviná qué?

La manera más fácil es también la manera mediocre. Si seguís contándote historias e inventando excusas por no ejecutar activamente, entonces la vida será solo lo que alguien más haya diseñado para ella, y nunca tendrás esa vida que conscientemente deseás crear para vos.

Por lo tanto, un signo vívido de verse involucrado en el camino al éxito es que ya no aceptás ni buscás excusas. Ya no te importa justificar tu comportamiento. Tenés las agallas para asumir toda la responsabilidad y enfrentar cualquier situación con la que no te sientas feliz en tu vida y luego trabajar activamente para cambiar sus circunstancias.

¿No lo lográs al principio? No buscás a nadie a quien culpar más que a vos mismo. No significa ser duro contigo, significa ser objetivo para que sepas cuándo retomar el rumbo y mantenerte en curso.

Acordate, como Tony Robbins siempre dice “Donde la atención se pone, la energía fluye”.

¿Y qué es lo que buscás? ¿Estás buscando excusas? Las vas a encontrar.

¿Estás buscando oportunidades? Las vas a encontrar.

2. Te Comprometés

Cuando estás verdaderamente decidido y comprometido con la consecución de un objetivo determinado que establecés para tu camino, ya no hacés las cosas porque “se supone que debo hacerlo”, o porque es tu deber.

Como dice Krishnamurti en su libro Freedom From the Known, “En el deber no hay amor”. Pensá en esto por un segundo. Pensá cuánto sentido tiene: donde hay deber no puede haber amor.

Por lo tanto, cuando estás en el camino al éxito, tu acción proviene de tus entrañas, de lo más profundo de tu interior; cuando ese fuerte deseo es el que te empuja hacia tu objetivo, te comprometes con él al 100%.

No porque sea tu deber, no porque sea tu responsabilidad. Es porque yace dentro tuyo, te sentís profundamente arrastrado hacia ello. Entonces te comprometés principalmente con vos mismo, porque has descubierto que aquí es donde yace en última instancia tu felicidad plena.

El objetivo hacia el que te estás moviendo es algo que estás naturalmente inclinado a hacer con todo tu ser. No solo estás “respondiendo a tu vocación de vida”, es tu misión la que te atrae.

¿Cómo sé si ésta es mi llamada, mi misión en la vida?

Porque lo harías incluso si no ganaras dinero con eso. Lo hacés porque quieres dar, dar, dar.

Recuerdo cuando comencé a bloguear a tiempo completo en mi lengua materna, y la gente me preguntaba: “¿Dónde trabajás?” (¿Tan típico, no?).

Solía ​​responder “Trabajo para mí”, cortito y al pie. Pero mi respuesta no era suficiente, y al no estar satisfechos con ella, volvían a cavar en el pozo: “¿Qué es lo que haces?”

“Escribo para mi blog”.

Continuaban: “¿Y ganas dinero con eso?”

“Todavía no”, respondía.

¡Ay caramba! Deberías haberles visto la cara. Estaban desconcertados, no podían entender.

“¿Por qué harías algo si no te pagan por eso?

¿No es gracioso cómo la gente lo tuerce a su conveniencia? Si inicialmente no querés hacer algo, entonces ¡¿Por qué demonios lo harías si a cambio te pagan por ello?!

¿Por qué le darías más valor al dinero que a tu propia voluntad, o de hecho la falta de ella?

Pero, para responder a esa pregunta, mi objetivo era (y todavía lo es) ayudar a las personas a vivir una vida mejor, y estaba dispuesta a hacerlo incluso si no me pagaban, incluso sacrificando las comodidades a las que no podía tener acceso en ese momento al decir no a un trabajo de 9-5 para ser escritora/emprendedora a tiempo completo.

Eso es trabajo para mí.

Ver el trabajo únicamente como fuente de dinero segura responde a un sistema de creencias que la sociedad ha construido alrededor del concepto trabajo. Yo tenía una noción diferente de lo que el trabajo significaba para mí.

Así que sí, probablemente no podía permitirme una cena elegante durante un tiempo, pero a la larga, lograr mi objetivo trajo a mi vida mucho más satisfacción y felicidad a largo plazo que lo que estar excitada de dopamina debido a una deliciosa comida nunca habría podido darme.

Eso es compromiso.

  1. Te Ponés Primero En Tus Prioridades, Tratándote Como Un Todo

Me encanta pensar en nosotros como un todo, como una combinación perfecta de mente, alma y cuerpo. No ignoro las investigaciones más recientes sobre Neurociencias, donde los científicos aseguran que el alma es también una creación de nuestros poderosos e increíbles cerebros, pero cualquiera sea la ciencia detrás de todo esto, somos un todo perfecto, así que debemos vernos y abordarnos como tales.

Debemos comenzar a tratarnos a nosotros mismos como a los seres completos que somos, armonizando lo que pensamos con lo que sentimos y lo que hacemos. Oh, Ghandi, gracias por tanta sabiduría allí.

Cuando comenzás a verte como un todo, dejás de hacer cosas que sabés que te hacen daño, simplemente porque ni siquiera tiene sentido seguir ejecutándolas. También te das cuenta de que cualquier distracción perjudicial disminuirá tu nivel de rendimiento, y como ya sabés, tenés mucho para perder cuando bajás tus estándares (tu felicidad a largo plazo no es poca cosa, ¿no?). Entonces ni siquiera te dan ganas de hacer algo que va en contra tuyo.

Cuando estás en el camino correcto hacia el éxito, vos:

  1. Te das el descanso adecuado (dormir es imprescindible).
  2. Te das el espacio todos los días para desconectarte del mundo y conectarte con tu ser interior (por ejemplo, a través de la meditación).
  3. Comés alimentos saludables y nutritivos (cortando toda la comida chatarra que sólo te enferma por dentro y fuera).
  4. Te tomás el tiempo para aprender de otras personas exitosas leyendo para liderar, viendo documentales, escuchando podcasts o audiolibros. Hacés lo que sea que te sirva para condicionar tu mente consciente y subconsciente.
  5. Te das tiempo para ejercitarte y moverte como un ser humano. Sabes que moverte está en tu naturaleza, por lo tanto, un estilo de vida sedentario tampoco tiene sentido. También te expones a la luz solar porque sentís cómo la energía es absorbida por tu cuerpo, sentís la belleza de los rayos de sol en tu rostro.

Acordate. Jugar en las grandes ligas requiere que estés al cien por cien. Y no, eso no es imposible, siempre y cuando te cuides bien, tomándote como un todo. Esto no significa ser egoísta, lo haces porque sos más que consciente de que sólo podés dar el 100% a otras personas y a tus proyectos únicamente cuando vos estás al 100%.

Damos lo que tenemos dentro.

  1. Priorizás Lo Que Sea En Lo Que Te Estés Enfocado (Diariamente)

En el primer episodio de la serie de Netflix, el Sr. Selfridge afirma con fuerza: “En los negocios, cada segundo cuenta”.

Todos tenemos 1440 minutos al día para trabajar en nuestros objetivos, y dependerá de cuán inteligentemente invirtamos esos 1440 minutos si nos acercaremos o alejaremos de ellos.

En el camino al éxito no podés permitirte desperdiciar un día de tu vida. No ves trabajar como un deber; no estás haciendo otra cosa más que responder a tu llamada, misión y deseos más profundos, por lo tanto, sabes que perder el tiempo es un gran revés.

Cuando se persiguen grandes objetivos en la carrera hacia el éxito, tenés que estar a la altura y por encima de ello todo el tiempo, porque ese es el lugar donde naturalmente jugás tu juego. No estás compitiendo contra otras personas exitosas, estás compitiendo sólo contra vos mismo.

La productividad y la administración del tiempo es algo que trabajás arduamente para dominar a diario, ya que alcanzar tus metas depende de qué tan bueno sea tu desempeño, en todo momento.

No pierdas tu enfoque e invertí todo tu tiempo y energía en tu objetivo. Esta es la diferencia entre conocer el camino hacia la grandeza y de hecho caminar hacia ella.

  1. A Menudo Salís De Tu Zona De Confort, Y A Propósito

En el camino al éxito, hace tiempo que te das cuenta de que una mentalidad o actitud mediocre no te llevará muy lejos en la vida. Por lo tanto has desarrollado cierto gusto por las llamadas “situaciones incómodas”.

En realidad, te gusta sentirte incómodo, porque dominás el resultado: te ves creciendo y aprendiendo de ello, ¡al final saliste vivo de ésto!. Probablemente incluso te rías de la situación al recordar lo incómodo que fue.

Disfrutaste haciendo esto porque has experimentado que salir de tu zona de confort es exactamente lo que te sacó de tu desagradable situación anterior y, finalmente, te llevó más y más lejos en la vida. Cuando finalmente aprendés que al empujar tus propios límites (que la mayoría de las veces no son más que reflejos de tus creencias limitantes), te llevas un poco más lejos cada vez, desarrollás una especie de adicción al huir de tu zona de confort.

Lo curioso es que aún cuando ni siquiera puedas volver a utilizar lo que has aprendido de vos mismo, por ejemplo, cuando manejaste una motocicleta a 230kph (porque es posible que nunca vuelvas a andar a esa velocidad), o cuando te fuiste de mochilero a viajar solo por el mundo, el hecho de saber que enfrentaste algo nuevo y lo superaste con éxito te dá una gran sensación de confianza, autoestima y logro, lo que permanece almacenado en tu mente subconsciente.

  1. Comenzás A Ver El Fracaso Como Una Oportunidad

“El fracaso te muestra cuál es el camino, mostrandote cuál no es el camino”. (Ryan Holiday, The Obstacle is the Way).

Cuando finalmente conquistaste la mentalidad del éxito, que además te coloca en el camino correcto, ya no te importa el fracaso. Realmente te sentís hasta excitado por su presencia, porque sabes que al fallar, solo te estás acercando más a tus objetivos. Por supuesto, todavía tenés miedos y te asustás cada vez que mirás al fracaso directamente a sus ojos, pero dominás ese sentimiento hasta el punto de que sólo podés ver más allá de él, donde el resultado es positivo después de que la tormenta pasó.

Has aprendido que el fracaso no tiene la capacidad de tirarte abajo ni de desviar tu rumbo, más de lo que tiene la capacidad de acercarte a tu meta en el camino que estás emprendiendo, porque acabás de tachar de la lista otra posibilidad, otra forma de llegar allí.

  1. Persistís

“Las personas exitosas hacen lo que no hacen las que fracasan” (Tony Robbins).

Y eso es exactamente por lo que la escalera hacia el éxito nunca está llena en la parte final.

Para pertenecer a ese pequeño porcentaje de personas exitosas que son totalmente dueñas de la forma en que viven sus vidas, tuviste que aprender por experiencia que un intento, dos intentos, tres intentos o tal vez incluso veinte no eran suficientes para llegar ahí. Pero esa no fue razón para hacerte parar. Tenías tanto que perder que no podías permitirte no volver a intentarlo. Así que lo hiciste, te volviste a poner de pie y finalmente lograste tus objetivos, y no sólo te diste cuenta de que lo que una vez pensaste imposible, en realidad no lo era. Incluso pensaste que fué un camino difícil, pero después de todo, descubriste que no estabas tan lejos. Era solo cuestión de enfocarse en el proceso, dominarlo, y luego el resultado llegó solo.

“La persistencia es la clave” (fundador de Mcdonald’s, Ray Kroc).

Subí tus Estándares

¿Estás en el camino correcto hacia el éxito? ¿O simplemente estás deambulando por el campo de la mediocridad?

¿Estás tomando medidas o simplemente dejás que la vida se te pase?

¿Estás tomando al caballo por las riendas o dejás que te guíe?

Levantá la vara, aumentá tu apuesta. Este es tu juego, tu vida.

Jugá, vivílo.


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4 comentarios en “7 Signos Inconfundibles De Que Estás En El Camino Correcto Al Éxito

  1. Genial !!! ❤

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  2. ME ENCANTO!!!! TE FELICITO!! SOS UNA GENIAAA

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    1. Gracias por leer Ale, me alegro mucho que te haya gustado!

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